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La enseñanza del chino a extranjeros
y el entorno cultural universitario chino
Nuestro país, cuna de la
lengua china, ha prestado siempre una especial atención al desarrollo
de la enseñanza de este idioma a los extranjeros. En 1950,
es decir, poco tiempo después de la fundación de la nueva
China, el primero grupo integrado por 30 estudiantes europeos ingresó
en la Universidad Qinghua (Beijing) para estudiar con el famoso
lingüista chino Lü Shuxiang. En esa misma época, China
comenzó a enviar a profesores de chino al extranjero.
Con el establecimiento de la
Escuela Preparatoria de Estudiantes Extranjeros, predecesora de
la actual Universidad de Lengua y Cultura de Beijing, se inició
la difusión sistemática de la enseñanza del chino a
los extranjeros. Hoy, 30 años después, existen más de
30 centros académicos para formar a estudiantes extranjeros
de chino, entre cuyos más de 5.000 profesores que trabajan en
dichos centros figuran especialistas de fama mundial en los campos
de la lingüística teórica y aplicada, la escritura, la
dialectología y la gramática chinas, etc.
Como fruto de largos años
de tanteos y experiencias, ha surgido un grupo de universidades
que ofrecen una completa sene de cursos de chino para estudiantes
extranjeros: la Universidad de Lengua y Cultura de Beijing, la Universidad
de Beijing, la Universidad del Pueblo Chino, la Universidad Fudan
de Shanghai, la Universidad Normal del Este de China, la Universidad
de Nankai de Tianjin, la Universidad de Nanjing y la Universidad
de Xiamen. Las asignaturas impartidas en estas universidades, que
pueden combinarse flexiblemente, se distribuyen en distintos niveles
y disciplinas; la duración de los estudios de chino oscila entre
unas semanas y varios años. En los cursos de perfeccionamiento
de la lengua china se concede especial importancia al desarrollo
de las cuatro habilidades básicas: leer, escuchar, hablar y escribir.
La consolidación de los conocimientos lingüísticos y
culturales básicos permite al alumno universitario cursar con
el máximo provecho otras asignaturas, como historia, cultura,
economía y comercio, etc. La duración de los estudios de
estas disciplinas es de entre 4 y 5 años. Cada vez son más
numerosos los estudiantes que, tras completar con éxito el plan
de estudios y leer su tesina, obtienen el título de licenciado.
Para alcanzar los títulos de magíster y de doctor deben
seguirse estrictamente los correspondientes planes de estudio. Orientado
por su tutor, el alumno puede hacer la carrera elegida: chino moderno,
lingüística, lengua aplicada y cultura, tratamiento de corpus
lingüísticos, filología, gramática, etc. Una vez cursadas
las asignaturas exigidas y leída la tesis, la universidad confiere
al estudiante el grado de magíster o de doctor.
A fin de garantizar la calidad
de la enseñanza, todos estos centros docentes prestan gran
atención a la mejora de sus instalaciones. La mayoría de
ellos disponen de modernas aulas, avanzadas salas de audición
lingüística, laboratorios de idiomas, laboratorios de fonética,
salas de computadores y bibliotecas muy bien dotadas.
Asimismo, se concede mucha
importancia al desarrollo armónico de la personalidad y al mantenimiento
de una atmósfera activa y saludable que favorezcan la formación
del bienestar de los alumnos. El mundo universitario chino, y, en
los clubes estudiantiles chinos. Por otra parte, las actividades
organizadas por las universidades (narración de historias, representación
de diálogos cómicos, escenificación de piezas breves,
recitales de poesía, etc.) ofrecen a los estudiantes extranjeros
una magnífica oportunidad para intercambiar experiencias y mostrar
sus habilidades. Esta amplia gama de posibilidades es muy bien acogida
por los estudiantes.
La sociedad puede considerarse
como una extensión del aula. En este sentido, el contacto con
el resto de la sociedad contribuye decisivamente a que los estudiantes
extranjeros cuyos conocimientos sobre China son escasos conozcan
nuestro país más a fondo. En combinación con la docencia,
todos los años se organizan clases prácticas de lengua en
distintos lugares, para que los estudiantes extranjeros puedan familiarizarse
con las diversas costumbres populares, culturas y variantes dialectales;
asimismo, se visitan lugares de interés turístico, fábricas
y explotaciones agrícolas y ganaderas. Este conjunto de actividades
potencia enormemente el aprendizaje activo del chino.
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