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Relaciones Exteriores
En el nuevo milenio, la situación
internacional se ha hecho relativamente estable pero no pacífica.
China ha aplicado firmemente la política exterior independiente
y de paz, se ha esforzado por promover el desarrollo de la multipolarización,
ha respondido activamente a la globalización económica, ha participado
enérgicamente en la cooperación regional, se ha dedicado al
establecimiento del nuevo orden político y económico internacional
justo y razonable y ha promovido la justa causa del desarrollo y
la paz de la humanidad. Las posiciones y acciones de China han ganado
cada vez más entendimiento y apoyo en la comunidad internacional,
y su responsabilidad como país grande ha recibido el creciente
aprecio y respaldo de muchos países. La diplomacia china ha contribuido
en buena medida a la salvaguarda de la paz mundial, al fortalecimiento
de la cooperación internacional, a la oposición al hegemonismo,
y a la intensificación del desarrollo conjunto, y al mismo tiempo
ha continuado propiciando un mejor ambiente internacional para la
construcción de la modernización socialista del país.
Ha prestado mayor atención
al fortalecimiento de las relaciones con los países desarrollados
y ha mantenido una tendencia positiva en el desarrollo de sus relaciones
con las naciones más pujantes en la arena mundial
Las relaciones chino-estadounidenses
han mejorado y se han desarrollado.
En 2000, las relaciones entre
China y Estados Unidos mantuvieron una tendencia al desarrollo estable,
a pesar de los altibajos. Dichos vínculos han continuado perfeccionándose
y desarrollándose a pasos firmes. Los dirigentes de los dos países
han mantenido contactos de alto nivel, y han aumentado continuamente
las visitas entre los funcionarios gubernamentales de ambos países
y los intercambios científicos, tecnológicos, culturales y militares
bilaterales.
Durante la Cumbre de Milenio
de la ONU y la cumbre informal de los dirigentes de la Cooperación
Económica de Asia y el Pacífico (APEC), el Presidente Jiang
Zemin y el Presidente Bill Clinton sostuvieron dos entrevistas importantes,
en las cuales ambas partes se pusieron de acuerdo en cuanto a la
promoción del desarrollo de relaciones chino-estadounidenses normales
y estables en el nuevo siglo. Los dos países también han recuperado
el diálogo de seguridad e intercambios militares.
El 19 de septiembre, gracias
a los esfuerzos de ambas partes, el Congreso estadounidense aprobó
la moción sobre la posición permanente de relaciones comerciales
normales con China, con lo cual se alcanzó la normalización
de las relaciones comerciales entre los dos países. Esto significa
que Estados Unidos abolirá la revisión anual sobre el status
de nación más favorecida a China, que ha venido aplicando por
20 años, eliminando así el obstáculo de largo tiempo en
el desarrollo de las relaciones económicas y comerciales entre
China y Estados Unidos. Tal decisión tendrá notable influencia
en la promoción de la cooperación en los campos económico
y comercial y el desarrollo sostenido, normal y estable de las relaciones
chino-estadounidenses. En cuanto al contenido de la moción de
intervención en los asuntos internos de China, que perjudica los
intereses chinos, la parte china ha presentado solemnes protestas
y declarado abiertamente su firme oposición a la misma.
El 15 de diciembre, el Congreso
de Estados Unidos aprobó la "Ley de asignaciones integrales",
segn la cual ha decidido dedicar 28 millones de dólares como indemnización
por las pérdidas de bienes en su bombardeo a la Embajada China
en Yugoslavia.
El 12 de marzo de 2001, el recién
electo Presidente estadounidense, George Bush, se entrevistó
en Washington con el nuevo embajador chino en EE.UU., Yang Jiechi.
En la entrevista, recalcó que el nuevo Gobierno estadounidense
y el mismo prestan mucha atención a las relaciones bilaterales
y están dispuestos a hacer esfuerzos para promoverlas.
Después de que el nuevo
gobierno asumió el poder, los dirigentes de más alto nivel de
los dos países se han mantenido en contacto, y ambas partes mantienen
una actitud positiva en cuanto al desarrollo de las relaciones bilaterales
y la promoción de los intercambios y cooperación en los diversos
sectores. Entre los días 18 y 24 de marzo de 2001, el Viceprimer
Ministro Qian Qichen emprendió una visita oficial de una semana
a Estados Unidos. Se trata de la primera visita realizada por un
dirigente chino a EE.UU. tras la asunción de Bush. Durante su
estadía en EE.UU., Qian se entrevistó respectivamente con Bush,
Dick Cheney, vicepresidente; Colin Powel, secretario de Estado;
Donald H. Rumsfeld, secretario de Defensa; y Condoleezza Rice, asesora
del Presidente para Asuntos de Seguridad Nacional. Intercambió
puntos de vista con ellos de manera sincera y profunda sobre los
asuntos importantes regionales e internacionales.
En su discurso a fines de la
visita, Qian expresó que tanto China como Estados Unidos consideraban
que la visita había arrojado un saldo positivo y constructivo,
y era favorable para aumentar el entendimiento recíproco y promover
el diálogo y la cooperación. Indicó que desde la asunción
del nuevo gobierno, el Presidente Jiang Zemin y su homólogo estadounidense
George Bush se han escrito mutuamente y han llegado a un consenso
sobre el desarrollo de las relaciones chino-estadounidenses. El
objetivo de la visita era implementar tal conocimiento común
alcanzado por los Jefes de Estado de los dos países y fortalecer
el sano y estable desarrollo de las relaciones bilaterales en el
nuevo siglo.
Qian expresó que tanto China
como Estados Unidos son países grandes y tienen muchos puntos
comunes. No es extraño que existe divergencia en algunas cuestiones.
Lo más importante es que ambas partes deben subir a las alturas
para mirar hacia lo lejos, aumentar el entendimiento sobre la base
de respeto mutuo, buscar el terreno común dejando a un lado
las diferencias, ampliar el consenso e intensificar la cooperación.
El Presidente Bush, el vicepresidente Cheney y el secretario de
Estado Powel declararon que China es un gran país, y el Gobierno
estadounidense presta gran atención a sus relaciones con China
y se dedica a promover las mismas. El desarrollo de los dos países
ejerce influencia a largo plazo en el mundo. Sus relaciones deben
ser constructivas. El desarrollo de ellas no sólo se corresponde
con los intereses de los pueblos de ambos países, sino que también
es significativo para la paz y la estabilidad de la región de
Asia y el Pacífico, e incluso de todo el mundo. Por lo tanto,
ambas partes deben examinar y tratar las relaciones bilaterales
desde una perspectiva de largo alcance.
Qian indicó que, como es sabido
por todo el mundo, el problema de Taiwan es el tema más importante
y sensible de las relaciones chino-estadounidenses. La parte china
reitera a la parte estadounidense que sólo con un tratamiento
adecuado del problema de Taiwan, se podrán desarrollar las relaciones
entre China y Estados Unidos. Este último debe observar estrictamente
los tres comunicados conjuntos chino-estadounidenses, y sobre todo
resolver el problema de la venta de armas a Taiwan, de acuerdo con
el Comunicado del 18 de Agosto, con el fin de evitar graves daños
a dichas relaciones. La parte estadounidense manifestó que el
gobierno de Bush seguirá persistiendo en la política de una
sola China que han venido implementando varios gobiernos anteriores,
y observará estrictamente los tres comunicados mencionados.
Qian expresó que durante su
visita, ambas partes se sintieron alentadas por el rápido desarrollo
de las relaciones comerciales bilaterales en los últimos
años, y satisfechas por el diálogo y la cooperación exitosos
llevados a cabo por los dos países respecto a la superación
de la crisis financiera asiática. Consideran que esto no sólo
ha beneficiado a los pueblos de China y Estados Unidos y al desarrollo
estable de las relaciones bilaterales, sino que también ha desempeñado
un papel activo muy importante en salvaguardar y promover la estabilidad
y la prosperidad económicas de la región de Asia y el Pacífico,
e incluso en todo el mundo. Además, ambas partes han intercambiado
opiniones en cuanto al ingreso de China a la Organización Mundial
del Comercio (OMC). El Presidente Bush expresó que Estados Unidos
apoyaba el pronto ingreso chino a la OMC.
El Viceprimer Ministro Qian
dijo que durante su estadía, las dos partes intercambiaron opiniones
sobre algunos problemas importantes regionales e internacionales.
Ambos consideraron que al entrar en el siglo XXI, China y Estados
Unidos asumirían mayor responsabilidad con la paz y el desarrollo
del mundo. Ambas partes expresaron que intensificarían el diálogo
y la cooperación en los campos de la salvaguarda de la paz y estabilidad
regional, la prevención de la proliferación de armas, la protección
ambiental, la lucha contra las drogas, y la represalia al crimen
internacional. Al mismo tiempo, la parte china expresó sinceramente
su preocupación por el desarrollo del sistema de defensa antimisiles
de Estados Unidos.
El problema de Taiwan siempre
ha sido el tema más importante y más sensible de las relaciones
chino-estadounidenses. El 7 de marzo de 2000, el Departamento de
Defensa de Estados Unidos avisó oficialmente al Congreso de ese
país que estaba dispuesto a vender 162 misiles antiaéreos HAWK
perfeccionados y equipos necesarios para la elevación del nivel
de radar TPS-43F al TPS-75V a Taiwan, por un valor total de alrededor
de 200 millones de dólares. La parte china expuso sus protestas
solemnes a la parte estadounidense, exigiendo enérgicamente que
ésta observara los tres comunicados conjuntos chino-estadounidenses
y sus compromisos correspondientes, y reconociera plenamente la
gravedad de la venta de armas a Taiwan, corrigiera de inmediato
los errores, y cesara todo tipo de venta de armas a la isla. El
7 de junio, el Departamento de Defensa anunció dos proyectos de
venta de armas a Taiwan orientados a aumentar la capacidad de combate
electrónica y de navegación a poca altura de los caza F-16,
por valor total de 234 millones de dólares. El 8 de junio, el
ministro consejero de la Embajada China en Estados Unidos, He Yafei,
hizo gestiones al respecto con la parte estadounidense. El 28 de
septiembre, el Departamento de Defensa dio a conocer su plan de
vender a Taiwán cuatro tipos de armamentos incluidos los misiles
aire-aire de alcance medio, por un valor total de 1,308 millones
de dólares, con lo que aumentó el volumen total de venta anual
a 1,867 millones de dólares. Al día siguiente, el viceministro
chino de RR.EE. Yang Jiechi convocó al embajador estadounidense
en China, Joseph Pruher, para presentarle las protestas solemnes
y enérgicas a la parte estadounidense, y pedir que ésta observara
de hecho los tres comunicados conjuntos y los compromisos por ella
contraídos y cancelara inmediatamente el plan de venta de armas
a Taiwan. De lo contrario, debía asumir la responsabilidad por
todas las consecuencias que de ello se derivaran.
El 30 de septiembre, Sun Yuxi,
vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, aclaró
la solemne posición china respecto al plan de ventas de cuatro
partidas de armas por parte de Estados Unidos a Taiwan. China considera
que el comportamiento estadounidense respecto al problema de Taiwan
demuestra que ese país constituye un factor exterior importante
que obstaculiza la materialización de la reunificación pacífica
de nuestro país. Si Estados Unidos mantiene su conducta contraria
a los compromisos y continúa con la venta de armas a Taiwan,
en especial de armamentos avanzados, como el destructor Aegis, los
Patriota-III y el sistema antimísiles, estará enviando una señal
errónea a las autoridades de Taiwan, como un estímulo a los
pocos separatistas de la isla en sus actividades de escindir la
patria, y como consecuencia, se elevará su arrogancia, se perjudicarán
las relaciones chino-estadounidenses y se intensificará la tensión
en la región del Estrecho de Taiwan. Esto no traerá ningún
beneficio a Estados Unidos, que debe reconocer la gravedad del asunto
y detener el galope de su cabalgadura al borde del precipicio.
Las relaciones chino-estadounidenses
se encuentran en una etapa muy importante en la cual llevamos adelante
la obra de los predecesores y abrimos nuevas rutas al futuro. Siempre
y cuando ambas partes se esfuercen conjuntamente, y especialmente
la parte estadounidense persista en la política de una sola China
y observe estrictamente los tres comunicados conjuntos chino-estadounidenses,
sobre todo en el tratamiento apropiado del problema de Taiwan, las
relaciones bilaterales continuarán desarrollándose de manera
sostenida.
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