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Taiwan
Culminar la reunificación
de la patria es una de las tres grandes tareas del pueblo chino
en el siglo XXI. (Las otras dos son continuar impulsando la modernización
del país y salvaguardar la paz mundial y promover el desarrollo
común.)
Taiwan siempre ha sido un sagrado
territorio de China. Entre finales del siglo XIX y comienzos del
siglo XX, sin embargo, la China entonces débil se redujo
a una sociedad semicolonial y semifeudal bajo la agresión de
las potencias imperialistas. Después de la Guerra Chino-Japonesa
de 1895, Taiwan fue ocupado por Japón. En 1945, cuando el pueblo
chino ganó la gran victoria en la Guerra de Resistencia contra
el Japón, los compatriotas de ambas orillas del estrecho compartieron
la alegría por el retorno de Taiwan al regazo de la patria. En
1949 nació la Nueva China, así que una China con plena soberanía
se irguió de nuevo en Oriente del Mundo. Pero contra nuestro
pesar, la guerra civil de China todavía no había terminado,
y sumada a ello la intervención armada extranjera, Taiwan no
pudo reunificarse con la parte continental de la patria, en cuya
consecuencia el pueblo chino no ha podido sino continuar luchando
por la reunificación de ambas orillas del estrecho. Desde finales
de los años 1970, el principio de la "reunificación pacífica,
y un país, dos sistemas" ha imprimido un nuevo desarrollo a las
relaciones entre ambas orillas. La larga separación entre los
dos lados ha sido rota y las visitas entre personas y el intercambio
en diversos campos han cobrado una escala y nivel nunca vistos en
el pasado. En las postrimerías del siglo XX, la causa de la reforma
y apertura de China logró grandes éxitos. Con el sucesivo
retorno de Hong Kong y Macao a la patria finalizó la historia
de ocupación de territorios chinos por parte de las potencias
occidentales, de modo que el proceso de reunificación de China
hizo progresos importantes. Los chinos del país y de ultramar,
regocijados por ello, esperan con mayor ansia una pronta solución
del problema de Taiwan y la coronación de la reunificación
completa de la patria.
Persistir en el principio de
una China constituye la base para el desarrollo de las relaciones
entre ambas orillas y la realización de la reunificación pacífica.
Bregar por la reunificación pacífica y buscar el desarrollo
común debe ser lógicamente la orientación de lucha común
para el pueblo de las dos orillas. Como ambos lados han estado separados
durante muchos años, tienen diferencias en lo que respecta
a la ideología, el sistema social y otros aspectos. La parte
continental de la patria toma en plena cuenta estos factores, y
he ahí también la razón por la cual se ha pronunciado
por el principio de "un país, dos sistemas" ya que dichos factores
no deberán ser obstáculos para la reunificación
pacífica. En el mundo hay una sola China, tanto la parte continental
como Taiwan pertenecen a la misma, y la soberanía y la integridad
territorial de China no admiten partición. Siendo éste
un punto básico en común para que las dos orillas del
estrecho persistan en el principio de una China, tiene un fuerte
carácter de absorción. El principio de una China defendido
por la parte continental significa que hay una sola China la cual
comprende tanto la parte continental como Taiwan. Por supuesto,
existe una serie de problemas pendientes de solución antes de
que las dos orillas avancen del intercambio a la reunificación.
No obstante, siempre que sea reconocido el principio de una China,
cualquier problema podrá ser discutido. Esta actitud pone
de manifiesto la sinceridad de la parte continental para la reunificación
pacífica y su respeto al deseo de los compatriotas taiwaneses.
Ello no sólo favorece a cualquier lado del estrecho sino a todos
los compatriotas de las dos orillas.
Los hechos demuestran que el
que ambas orillas del estrecho persistan en el principio de una
China es la base para el desarrollo estable de las relaciones. En
1992 la Asociación para las Relaciones del Estrecho de Taiwan
(ARET), de la parte continental, y la Fundación para el Intercambio
a través del Estrecho (FIE), de Taiwan, alcanzaron un consenso
según el cual cada parte expresaría en forma verbal que
"ambas orillas del estrecho persisten en el principio de una China".
Desde 1992, de hecho, tanto la ARET como la FIE hicieron cosas prácticas
sobre esta base y patrocinaron con éxito la conversación
entre Wang Daohan, presidente de la ARET, y Koo Chen-fu, presidente
de la FIE, de suerte que las relaciones entre ambas orillas progresaron
en cierto modo. Hasta la fecha, sin embargo, los actuales dirigentes
de las autoridades de Taiwan todavía no han reconocido explícitamente
el principio de una China ni el consenso alcanzado en 1992 por la
ARET y la FIE. Esta es la raíz de la tensión que existe ahora
en las relaciones entre ambas orillas.
El principio de una China es
inesquivable ni puede ser borroso. Cuanto antes los líderes de
las autoridades de Taiwan reconocen explícitamente este principio,
tanto más ello favorece a la estabilidad de la sociedad taiwanesa
y al desarrollo de las relaciones entre ambas orillas.
La parte continental proseguirá
aplicando el principio básico de "la reunificación pacífica,
y un país, dos sistemas", a fin de implementar íntegramente
la propuesta de ocho puntos formulada por el Presidente Jiang Zemin
acerca del desarrollo de las relaciones entre ambas orillas y del
impulso del proceso de la reunificación pacífica de la patria
en la etapa actual. La parte continental continuará romoviendo
las visitas de personas y el intercambio y cooperación entre
ambos lados en ámbitos tales como los de la economía y
la cultura, heredará y llevará adelante en común
las bellas tradiciones de la cultura china, desarrollará
el intercambio y diálogo con los partidos políticos y
las personalidades de los diversos sectores de Taiwan que abrazan
el principio de una China, y fomentará el diálogo
y las negociaciones entre ambos lados con bases al principio de
una China, con miras a crear nuevas condiciones para la reunificación
pacífica de las dos orillas.
Los compatriotas de ambas orillas
deben cooperar unidos de la mano, enfrentarse en común al desafío
y construir un ambiente en el cual ambas partes puedan ganar y beneficiarse
juntas de la cooperación económica, científica y tecnológica.
Deberán eliminarse todas las barreras que contravienen a
la ley objetiva de la economía y desfavorecen al desarrollo común
de las dos orillas. Las autoridades de Taiwan deben anular las estipulaciones
que prohíben a las empresas de la parte continental invertir en
la isla y remover los obstáculos que restringen las exportaciones
de mercancías continentales a Taiwan. Asimismo, los compatriotas
continentales desean entrar de turismo en esta preciosa isla de
la patria y disfrutar de sus bellos ríos y montañas.
Una triple comunicación total
y directa (para el servicio postal, la navegación marítima
y aérea y el comercio) entre ambos lados tan pronto como
sea posible se ha convertido en la demanda objetiva de los compatriotas
de las dos orillas para ampliar sin cesar las visitas recíprocas
y ha devenido en un deseo vehemente y universal de los compatriotas
taiwaneses. Para ello la parte continental ha hecho bien los preparativos
necesarios en todos los sentidos. La unión beneficia a ambas
partes y la comunicación permite ganar a las dos. Más
vale una comunicación pronta que tardía.
Al abogar por "un país, dos
sistemas", la parte continental tiene como propósito respetar
la vehemente aspiración de los compatriotas taiwaneses a ser
dueños de su destino y mantener los intereses vitales de los
mismos. Durante muchos años, los compatriotas de la isla han
realizado muchos trabajos provechosos para desarrollar las relaciones
entre ambas orillas. En lo sucesivo, estamos seguros de que ellos
continuarán haciendo nuevas contribuciones junto con los
compatriotas continentales para frenar los complots de escisión
y promover la reunificación pacífica. Tanto en el proceso
de la realización de la reunificación como después
de ella, la parte continental de la patria respetará plenamente
el deseo de los compatriotas taiwaneses y mantendrá efectivamente
sus intereses. Al pronunciarse por la reunificación pacífica,
la parte continental actúa conforme al deseo del pueblo chino
y salvaguarda los intereses supremos que son la soberanía estatal
y la integridad territorial. Como lo ha hecho antes, la parte continental,
junto con las masas de compatriotas taiwaneses, los partidos y las
personalidades de los diversos sectores de la isla que aprueban
el principio de una China y todas las organizaciones de ultramar
en oposición a la "independencia de Taiwan" y en favor de la
reunificación, unirá a todas las fuerzas susceptibles
de ser unidas para continuar luchando en común a fin de poner
coto a la escisión y promover la reunificación. En cuanto
a aquellas personas que han clamado por la "independencia de Taiwan",
se han dedicado a ella y han seguido a los elementos abogados de
la misma, siempre que abandonen la posición separatista, la parte
continental de la patria también está dispuesta a
hacer exploraciones con ellas y promover en común el desarrollo
de las relaciones entre ambas orillas.
Ahora que hemos entrado en el
nuevo siglo, la materialización de la reunificación completa
de China beneficiará la estabilidad y el desarrollo de la
región de Asia y el Pacífico y hará un mayor aporte
a la paz y el desarrollo del mundo. El problema de Taiwan es un
asunto interno de China y ha de ser arreglado por los chinos propios.
El Gobierno y pueblo chinos se oponen firmemente a la intervención
de cualquier fuerza extranjera en la solución de este problema
por parte de China, y esperan que los países grandes que tienen
una importante responsabilidad ante la causa de la paz mundial observen
realmente el derecho internacional y las normas básicas que
rigen las relaciones internacionales y cumplan los solemnes compromisos
asumidos con el Gobierno chino en el problema de Taiwan, en lugar
de hacer nada que pueda conducir a una tirantez en las relaciones
entre ambas orillas.
La China contemporánea,
plena de vigor y vitalidad en su desarrollo impetuoso, ha ingresado
en el siglo XXI lleno de esperanzas. Por cierto, los compatriotas
de las dos orillas en lucha unida serán capaces de coronar
pronto la gran causa de la reunificación de la patria y convertir
el hogar común en un país moderno, próspero, democrático
y civilizado, para así escribir un capítulo aún más
brillante en aras de la gran revitalización de la nación china.
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