POLITICA
hechos y cifras 2001


 

Taiwan

Culminar la reunificación de la patria es una de las tres grandes tareas del pueblo chino en el siglo XXI. (Las otras dos son continuar impulsando la modernización del país y salvaguardar la paz mundial y promover el desarrollo común.)

Taiwan siempre ha sido un sagrado territorio de China. Entre finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX, sin embargo, la China entonces débil se redujo a una sociedad semicolonial y semifeudal bajo la agresión de las potencias imperialistas. Después de la Guerra Chino-Japonesa de 1895, Taiwan fue ocupado por Japón. En 1945, cuando el pueblo chino ganó la gran victoria en la Guerra de Resistencia contra el Japón, los compatriotas de ambas orillas del estrecho compartieron la alegría por el retorno de Taiwan al regazo de la patria. En 1949 nació la Nueva China, así que una China con plena soberanía se irguió de nuevo en Oriente del Mundo. Pero contra nuestro pesar, la guerra civil de China todavía no había terminado, y sumada a ello la intervención armada extranjera, Taiwan no pudo reunificarse con la parte continental de la patria, en cuya consecuencia el pueblo chino no ha podido sino continuar luchando por la reunificación de ambas orillas del estrecho. Desde finales de los años 1970, el principio de la "reunificación pacífica, y un país, dos sistemas" ha imprimido un nuevo desarrollo a las relaciones entre ambas orillas. La larga separación entre los dos lados ha sido rota y las visitas entre personas y el intercambio en diversos campos han cobrado una escala y nivel nunca vistos en el pasado. En las postrimerías del siglo XX, la causa de la reforma y apertura de China logró grandes éxitos. Con el sucesivo retorno de Hong Kong y Macao a la patria finalizó la historia de ocupación de territorios chinos por parte de las potencias occidentales, de modo que el proceso de reunificación de China hizo progresos importantes. Los chinos del país y de ultramar, regocijados por ello, esperan con mayor ansia una pronta solución del problema de Taiwan y la coronación de la reunificación completa de la patria.

Persistir en el principio de una China constituye la base para el desarrollo de las relaciones entre ambas orillas y la realización de la reunificación pacífica. Bregar por la reunificación pacífica y buscar el desarrollo común debe ser lógicamente la orientación de lucha común para el pueblo de las dos orillas. Como ambos lados han estado separados durante muchos años, tienen diferencias en lo que respecta a la ideología, el sistema social y otros aspectos. La parte continental de la patria toma en plena cuenta estos factores, y he ahí también la razón por la cual se ha pronunciado por el principio de "un país, dos sistemas" ya que dichos factores no deberán ser obstáculos para la reunificación pacífica. En el mundo hay una sola China, tanto la parte continental como Taiwan pertenecen a la misma, y la soberanía y la integridad territorial de China no admiten partición. Siendo éste un punto básico en común para que las dos orillas del estrecho persistan en el principio de una China, tiene un fuerte carácter de absorción. El principio de una China defendido por la parte continental significa que hay una sola China la cual comprende tanto la parte continental como Taiwan. Por supuesto, existe una serie de problemas pendientes de solución antes de que las dos orillas avancen del intercambio a la reunificación. No obstante, siempre que sea reconocido el principio de una China, cualquier problema podrá ser discutido. Esta actitud pone de manifiesto la sinceridad de la parte continental para la reunificación pacífica y su respeto al deseo de los compatriotas taiwaneses. Ello no sólo favorece a cualquier lado del estrecho sino a todos los compatriotas de las dos orillas.

Los hechos demuestran que el que ambas orillas del estrecho persistan en el principio de una China es la base para el desarrollo estable de las relaciones. En 1992 la Asociación para las Relaciones del Estrecho de Taiwan (ARET), de la parte continental, y la Fundación para el Intercambio a través del Estrecho (FIE), de Taiwan, alcanzaron un consenso según el cual cada parte expresaría en forma verbal que "ambas orillas del estrecho persisten en el principio de una China". Desde 1992, de hecho, tanto la ARET como la FIE hicieron cosas prácticas sobre esta base y patrocinaron con éxito la conversación entre Wang Daohan, presidente de la ARET, y Koo Chen-fu, presidente de la FIE, de suerte que las relaciones entre ambas orillas progresaron en cierto modo. Hasta la fecha, sin embargo, los actuales dirigentes de las autoridades de Taiwan todavía no han reconocido explícitamente el principio de una China ni el consenso alcanzado en 1992 por la ARET y la FIE. Esta es la raíz de la tensión que existe ahora en las relaciones entre ambas orillas.

El principio de una China es inesquivable ni puede ser borroso. Cuanto antes los líderes de las autoridades de Taiwan reconocen explícitamente este principio, tanto más ello favorece a la estabilidad de la sociedad taiwanesa y al desarrollo de las relaciones entre ambas orillas.

La parte continental proseguirá aplicando el principio básico de "la reunificación pacífica, y un país, dos sistemas", a fin de implementar íntegramente la propuesta de ocho puntos formulada por el Presidente Jiang Zemin acerca del desarrollo de las relaciones entre ambas orillas y del impulso del proceso de la reunificación pacífica de la patria en la etapa actual. La parte continental continuará romoviendo las visitas de personas y el intercambio y cooperación entre ambos lados en ámbitos tales como los de la economía y la cultura, heredará y llevará adelante en común las bellas tradiciones de la cultura china, desarrollará el intercambio y diálogo con los partidos políticos y las personalidades de los diversos sectores de Taiwan que abrazan el principio de una China, y fomentará el diálogo y las negociaciones entre ambos lados con bases al principio de una China, con miras a crear nuevas condiciones para la reunificación pacífica de las dos orillas.

Los compatriotas de ambas orillas deben cooperar unidos de la mano, enfrentarse en común al desafío y construir un ambiente en el cual ambas partes puedan ganar y beneficiarse juntas de la cooperación económica, científica y tecnológica. Deberán eliminarse todas las barreras que contravienen a la ley objetiva de la economía y desfavorecen al desarrollo común de las dos orillas. Las autoridades de Taiwan deben anular las estipulaciones que prohíben a las empresas de la parte continental invertir en la isla y remover los obstáculos que restringen las exportaciones de mercancías continentales a Taiwan. Asimismo, los compatriotas continentales desean entrar de turismo en esta preciosa isla de la patria y disfrutar de sus bellos ríos y montañas.

Una triple comunicación total y directa (para el servicio postal, la navegación marítima y aérea y el comercio) entre ambos lados tan pronto como sea posible se ha convertido en la demanda objetiva de los compatriotas de las dos orillas para ampliar sin cesar las visitas recíprocas y ha devenido en un deseo vehemente y universal de los compatriotas taiwaneses. Para ello la parte continental ha hecho bien los preparativos necesarios en todos los sentidos. La unión beneficia a ambas partes y la comunicación permite ganar a las dos. Más vale una comunicación pronta que tardía.

Al abogar por "un país, dos sistemas", la parte continental tiene como propósito respetar la vehemente aspiración de los compatriotas taiwaneses a ser dueños de su destino y mantener los intereses vitales de los mismos. Durante muchos años, los compatriotas de la isla han realizado muchos trabajos provechosos para desarrollar las relaciones entre ambas orillas. En lo sucesivo, estamos seguros de que ellos continuarán haciendo nuevas contribuciones junto con los compatriotas continentales para frenar los complots de escisión y promover la reunificación pacífica. Tanto en el proceso de la realización de la reunificación como después de ella, la parte continental de la patria respetará plenamente el deseo de los compatriotas taiwaneses y mantendrá efectivamente sus intereses. Al pronunciarse por la reunificación pacífica, la parte continental actúa conforme al deseo del pueblo chino y salvaguarda los intereses supremos que son la soberanía estatal y la integridad territorial. Como lo ha hecho antes, la parte continental, junto con las masas de compatriotas taiwaneses, los partidos y las personalidades de los diversos sectores de la isla que aprueban el principio de una China y todas las organizaciones de ultramar en oposición a la "independencia de Taiwan" y en favor de la reunificación, unirá a todas las fuerzas susceptibles de ser unidas para continuar luchando en común a fin de poner coto a la escisión y promover la reunificación. En cuanto a aquellas personas que han clamado por la "independencia de Taiwan", se han dedicado a ella y han seguido a los elementos abogados de la misma, siempre que abandonen la posición separatista, la parte continental de la patria también está dispuesta a hacer exploraciones con ellas y promover en común el desarrollo de las relaciones entre ambas orillas.

Ahora que hemos entrado en el nuevo siglo, la materialización de la reunificación completa de China beneficiará la estabilidad y el desarrollo de la región de Asia y el Pacífico y hará un mayor aporte a la paz y el desarrollo del mundo. El problema de Taiwan es un asunto interno de China y ha de ser arreglado por los chinos propios. El Gobierno y pueblo chinos se oponen firmemente a la intervención de cualquier fuerza extranjera en la solución de este problema por parte de China, y esperan que los países grandes que tienen una importante responsabilidad ante la causa de la paz mundial observen realmente el derecho internacional y las normas básicas que rigen las relaciones internacionales y cumplan los solemnes compromisos asumidos con el Gobierno chino en el problema de Taiwan, en lugar de hacer nada que pueda conducir a una tirantez en las relaciones entre ambas orillas.

La China contemporánea, plena de vigor y vitalidad en su desarrollo impetuoso, ha ingresado en el siglo XXI lleno de esperanzas. Por cierto, los compatriotas de las dos orillas en lucha unida serán capaces de coronar pronto la gran causa de la reunificación de la patria y convertir el hogar común en un país moderno, próspero, democrático y civilizado, para así escribir un capítulo aún más brillante en aras de la gran revitalización de la nación china.