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La Octava Maravilla-El Mausoleo
de Qin Shi Huang y su Ejército de Terracota
El propósito
de los nobles de llevar mejor vida después de la muerte,
hizo que surgieran en el antiguo Egipto las conocidas y colosales
pirámides y, en China, el Mausoleo de Qin Shi Huang. Excavado
sólo parcialmente, es uno de los más grandes misterios del
mundo de hoy,
La tumba
de Qin Shi Huang está a pocas decenas de kilómetros al este
de Xi’an, capital de la provincia de Shaanxi, Se eleva como una
pequeña colina en medio de verdes campos de cultivo. Tiene
la forma de una pirámide. No es una estructura pétrea,
sino una masa de estratos apisonados de loess, donde los restos
del Primer Emperador Qin se han conservado por más de dos mil
años.
En la historia
de China, Qin Shi Huang fue un personaje muy especial. Ascendió
al trono, que heredó de su padre a los 13 años de edad,
y tomó posesión del cargo a los 22. Más tarde, mediante
la guerra, anexionó a estados vecinos y terminó en diez años
su conquista de las otras seis potencias rivales. En 221 a. n. e.,
fundó el primer imperio feudal en la historia de China. Complacido
por sus hazañas, se denominó asimismo “Primer Emperador".
La gente actual lo llama “Emperador del Milenio".
Luego de su entronización
se inició la construcción de la tumba en un lugar geománticamente
apropiado. Se apoya ésta en el monte y mira hacia el agua.
Tardaron los trabajos 40 años, con la participación de más
de 700 000 obreros reclutados, una décima parte de jóvenes
y adultos de aquel entonces. No se había aun concluido, cuando
la dinastía Qin llegó a su término.
No sabemos
por qué a pesar de los milenios transcurridos, desde que
fue enterrado el emperador en 210 a. n. e. esta tumba jamás ha
sido abierta. Los detalles interiores son sólo conocidos por
los Anales de la Historia: La excavación es profunda hasta el
estrato de aguas subterráneas. Tuvo que reforzarse con materiales
de cobre. En el suelo había un río de mercurio, sobre el cual
flotaba el ataúd de oro. La parte superior del techo arqueado
de la recámara, donde se halla el ataúd, tiene pintados
astros, mientras la parte inferior está decorada con un mapa
topográfico de China y pinturas de paisajes de su amplísimo
reino. La recámara, alumbrada por una “Lámpara perpetua",
contiene joyas y otros objetos de extraordinario valor. La entrada
está custodiada por ballestas controladas por aparatos mecánicos,
contra posibles profanadores.
Muchos
arqueólogos sienten la obsesión de revelar cuanto antes este
gran enigma. Sin embargo, la protección de tan rica herencia
cultural exige prudencia para tomar las medidas más seguras.
El Mausoleo
de Qin Shi Huang fue originalmente un magnífico cementerio. Las
construcciones en la superficie ya no existen. Las investigaciones
revelan que el mausoleo fue edificado según el plan urbanístico
de Xianyang, capital de la dinastía Qin, dividida también
en dos partes: interior y exterior, La tumba y su área periférica
miden 66 km2, extensión más amplia que la actual Xi’an.
Guerreros
y corceles de tamaño natural fueron descubiertos en esta zona,
en marzo de 1974, cuando un grupo de campesinos excavaban los pozos.
Así, la octava maravilla del mundo –el Ejército de
Terracota de Qin Shi Huang- salió a luz.
A 1,5 km
al este del mausoleo, cerca de 8 000 figuras de cerámica, 100
carros de madera y 40 000 piezas de armas de bronce estaban dispuestos
en tres fosas de una superficie total de 20 000 m2. El foso núm.
1 tiene una superficie de 12 000 m2. Es el más grande y contiene
6 000 esculturas de caballos. En el foso núm. 2 –la mitad
de la extensión del primero-, hay mil caballos. El foso núm,
3 sólo ocupa una área de 500 m2. Exhibe 68 guerreros. Según
investigaciones arqueológicas, los fosos simbolizan el ejército
que en vida tuvo Qin Shi Huang, protegen el mausoleo, y los guerreros
están dispuestos en formación militar. El núm. 3 es el
cuartel general, que dirige a los tres ejércitos.
Desde la
tribuna de revista en el foso núm. 1, se puede ver una lesión
subterránea sin parangón en el mundo. Tres filas de 210 guerreros
constituyen la vanguardia. Vienen luego los ballesteros, seguidos
por 40 columnas de infantes, caballeros y cocheros, acorazados,
todos salen por decenas de túneles. A los lados izquierdo y derecho,
la guardia y, al final, tres filas de retaguardia. La imponenente
formación del ejército listo para entrar en batalla, sugiere
pensar en aquel momento, en el esfuerzo y el arrojo del Primer Emperador
para unificar su vasto imperio.
Los
guerreros y corceles de terracota constituyen un bello mundo escultórico.
Cada uno, con la boca cerrada; algunos se mantienen de pie, apacibles.
Cabezas
y cuerpos de los guerreros han sido moldeados, cocidos y pintados
separadamente, y unidos más tarde. Estaban antes pintados. Por
la erosión del tiempo y el agua subterránea, han perdido en
su mayor parte el color.
El descubrimiento
de este ejército de terracota, retrotrae la aparición
de la escultura en colores a la dinastía Qin y no a la Tang,
como se suponía antes. Los autores de este numeroso ejército
Qin de terracota han sido los pioneros en dar fuerza, vivacidad
y realismo a la escultura china.
Lo
descubierto hasta hoy no es sino parte reducida del gran Mausoleo
de Qin Shi Huang. En futuro no lejano, innumerables reliquias culturales
y valiosos carros de bronce saldrán a luz, cuando se explore
el área principal del gigantesco mausoleo.
Será
sin duda un momento conmovedor en la historia de los hallazgos arqueológicos
de China.
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