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El Palacio Potala
La Colina Roja –al noroeste
de Lhasa, la capital del Tíbet- constituye el corazón de los
budistas tibetanos, como el Mt, Putuo donde vive el Bodhisattva.
Por ello es llanado Potala (Putuo, en lengua local), El conocido
y célebre Palacio Potala se levanta sobre esta colina, acomodándose
a la configuración del terreno, desde la base hasta la más alta
cima.
Se dice que con motivo de la
llegada de la princesa Wen Cheng, de la familia imperial Tang, el
rey tibetano Sontsan Gampo mandó construir este magnífico palacio
de mil salas y pabellones. Fue en el siglo VII a. n. e. y lo designó
con el nombre con que hoy se lo conoce. Posteriormente, con la exitinción
del reino Tubo, la mayor parte de las antiguas edificaciones fueron
destruidas por la guerra. En el siglo XVII, cuando la corte Qing
concedió al Dalai Lama V Ia jefatura de la administración tibetana,
fue éste quien en el año 1845 d .n. e. ordenó la reconstrucción
del palacio. Sus sucesores lo ensancharon hasta convertirlo en el
imponente edificio de hoy.
La parte principal tiene 13
pisos, y se extiende desde el pie de la colina hasta la cumbre de
ésta. Comprende el Palacio Blanco, en la parte oriental,
que servía como sala de estudio y dormitorio del Dalai Lama; el
Palacio Rojo, en la parte central, destinado a la lectura de sutras
búdicos, y un salón para los stupa en que se conservan los restos
mortales de los Dalai Lamas de diversas épocas. Al oeste,
se hallan los dormitorios de color blanco destinados a los bonzos
de confianza que servían al Dalai. Delante del Palacio Rojo, hay
un muro blanco donde en días festivos se exhibe el gran retrato
de Buda.
Lugar sagrado de los budistas
tibetanos, numerosos peregrinos y turistas acuden allí todos los
años. La visita se inicia al pie de la colina, donde hay una
estela sin inscripciones. Se asciende por escalinatas zigzagueantes
y cubiertas de piedra hasta llegar a la Puerta del Este, donde aparecen
las efigies de los cuatro dioses guardianes.
A mitad de la ladera se extiende
una terraza de 1 600 m². Es el lugar donde los Dalai Lamas
asistían durante los festivales religiosos a espectáculos de
canto y danza. Al subir la escalera y pasar la galería Dasonggekuo
se llega al Gran Salón del Este ubicado en el Palacio Blanco.
Según registros históricos,
el año 1653, el emperador Shunzhi de la dinastía Qing dio
en concesión al Dalai Lama V láminas de oro grabadas con decretos
imperiales y sellos del preciado metal. Desde entonces la elección
del niño reencarnación del Dalai Lama fallecido debe ser
aprobada oficialmente por el Gobierno central. Los cortesanos tibetanos
presiden la ceremonia de entronización y la asunción a la administración
del Dalai Lama. Por eso es lugar de suma importancia política
y religiosa.
En el Palacio Rojo existen
ocho stupa, El más grande y conocido contiene los restos del Dalai
Lama V. Según registros, 95 kg de oro fueron inscrutados en este
stupa.
El Gran Salón del Oeste es
el santuario donde se halla el Dalai Lama V, El más grande es
el Palacio Rojo. En él se conserva un tablero con la inscripción
“Yong Liang Chu Di"(Centro Sagrado del Budismo), escrito
por el emperador Qianlong, y dos telones inmensos de brocado bordado,
obsequiados al Dalai Lama por el emperador Kangxi (1622-1721). Se
dice que para confeccionarlo kangxi ordeó establecer un taller
especial, donde los trabajos duraron un año. A partir del Salón
Oeste y atravesando la galería de pinturas se llega a la capilla
Qujiezhupu (la gruta donde el rey Sontsan Gampo se perfeccionaba
en la Doctrina Budista). Es una de las más antiguas edificaciones.
Data del siglo VII. En su interior se conservan estatuas de Sontsan
Gampo y de la princesa Wen Cheng y otros cortesanos.
En la sala más alta del Palacio
Rojo llamada Shasonglangjie, se exhibe un retrato y tablillas del
emperador Qianglong, de la dinastía Qing, Desde el siglo VII,
todos los años, el tercer día del primer mes tibetano, el
Dalai Lama acudía allí para reverenciar y expresar su fidelidad
al emperador.
El Palacio Potala es no sólo
una estructura colosal de madera y piedra. Tiene un rico contenido
cultural. Su peculiaridad deja siempre en quien lo ve, una profunda
impresión. El muro con granito, los techos de madera, las ventanas
trapezoidales, los aleros de esquinas levantadas hacia el cielo,
los innumerables adornos de oro y de bronce, así como floreros,
pescados makara y diversas aves, en armoniosa combinación, resaltan
la magnificencia del Palacio. El fresco mural conocido como Galería
Artística, es un paisaje fino que registra el desarrollo del budismo
tibetano y la vida cotidiana del Dalai Lama V y la historia de la
princesa Wen Cheng. Asimismo los diversos estilos de la arquitectura
clásica del Tíbet y gran cantidad de imágenes budistas que
constituyen un rollo de pintura histórica muy valiosa.
El Palacio Potala es sagrado.
Cuando se le menciona sugiere naturalmente el Tíbet. Este palacio
cristaliza la sabiduría del pueblo trabajador de la altiplanicie,
y a través de esa antigua construcción, el mestizaje de
las culturas tibetana y ha.,
El imponente aspecto del Potala,
así como el budismo tibetano constituyen todo un símbolo auténtico
de la etnia local.
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