La antigua ciudad de Lijiang sobre un terreno de 2 400 m de altitud, en que alternan el verdor de las montañas y la serenidad de las aguas.

El Estanque del Dragón Negro al pie de la montaña Xiangshan.

Atardecer en una antigua calle.

Viviendas a orillas de los canales.

 

Lijiang, antigua ciudad de la altiplanicie

Luego de dejar Kunming –la ciudad primaveral-, fuimos rumbo al oeste, entre altas y verdes montañas. Un valle plano salta a la vista, con sus casas de tejados a dos aguas, La montaña del Dragón de Jade, coronada de nieve, luce como un enorme y pintoresco biombo chino. Es Lijiang, vieja ciudad, que en los últimos años ha concitado la atención del mundo.

Rodeada por altas montañas, zigzaguean, por entre las casas, frescos y murmurantes arroyos. Lugar que se precia de su antig–edad, subsisten aún en él restos del antiguo reino Naxi. Los pobladores de hoy son descendientes de la etnia Qiang, originarios del sur. Durante milenios con su laborioso trabajo han creado un bello y propicio ambiente.

Este lugar era –y lo es todavía– paso importante de comunicaciones entre Yunnan, Sichuan y el Tíbet. Gracias a su intensa actividad comercial devino centro mercantil y ciudad importante conocida hasta en muy apartadas regiones. Lijiang fue construida a finales de la din, Song y principios de Yuan. En 1253 de n. e. El Príncipe de Mongolia, Kubilai Khan (primer emperador de la dinastía Yuan) fue en plan de conquista a Dali, donde acantonó sus ejércitos.

Hasta principios de la dinastía Qing –aproximadamente 500 años–, la región de Lijiang estuvo bajo jurisdicción del Imperio Central. El geógrafo Xu Xiake (1587-1641) de la época Ming, tras un recorrido por Yunnan, describió en su diario: “Las casas se aglomeran, las tejas se escalonan y los palacios lucen su magnificencia". A finales de la dinastía Ming había un millar de familias. Por ello podemos ver que era un poblado de gran envergadura.

De Lijiang se ve, al norte, la montaña del Dragón de Jade como irguiéndose hacia las nubes. El ambiente es variado. Un canto popular dice: “En una sola montaña se disfruta de las cuatro estaciones; y dentro de 5 km,de deferentes climas". Esta zona es famosa por su flora y su fauna y sus reservorios naturales. El agua de los deshielos de las montañas y los glaciares nutre esta tierra, creando un ambiente en que el agua circula por todas las casas a la sombra de coposos sauces llorones.

Al ingresar, en efecto, a la antigua calle cubierta con lajas de colores; la pasear por la Calle Cuadrada ubicada en el corazón comercial, se escucha el murmullo de las aguas y se ven esos sauces moviéndose la viento hasta rozar las aguas. Delante de las casas se ven lindos puentecillos. Aún existen algunos pozos y el Estanque del Dragón del Caballo Blanco. Para una adecuada utilización de las aguas, crearon los lugareños un método higiúnico. La primera laguna abastece el agua potable, la seguda sirve para lavar las verduras y la tercera, para limpiar la ropa.

Ciudad sin altos muros ni anchas avenidas, es como una pintura natural y armoniosa. Las viviendas de madera, piedra y tierra están construídas bella y confortablemente. Se acomodan a los diversos niveles del terreno y en ambas orillas del río. Alternan allí el estilo han, bai y tibetano, formando así un particular estilo.

Se ve con frecuencia casa de dos pisos, con patio. Un biombo o muro impide la visión desde afuera. La vivienda que mira al sur está destinada a los mayores; las laterales (la del este y el oeste) para las nuevas generaciones. En los aleros hay decoraciones de madera en forma de hojas o de peces, símbolos éstos de abundancia; y en muchos patios, un pórtico finamente esculpido. El terreno del patio está arreglado con guijos, ladrillo o pedazos de tejas.

En la casa principal hay normalmente seis hojas de ventana con listones cuadriculados. Al centro de las ventanas aparecen esculpidos flores, animales o aves de buen augurio. Delante del edificio principal, en el patio, bajo el alero del tejado, el sitio está reservado para las reuniones framiliares.

Los hospitalarios naxinenses prestan siempre atención a la cultura y a la educación. Mucha gente destaca por recitar poesía, tocar instrumentos o caligrafíar y pintar. Durante los festivales, suelen bailar, cantar y representar óperas locales hasta avanzadas horas de la noche.

La música clásica naxi es muy famosa. La melodía Baishaxi es una milodía que integra canto, danza y los sones de instrumentos musicales denominados “fósiles viventes" de la música. Otra melodía es Dongjing. Proviene de la antigua música. Taoísta y aún conserva muchos ritmos ahora perdidos de la planicie cintral. El Grupo Musical Naxi ha sido invitado por muchos países europeos donde ha recibido calurosa bienvenida y encendidos elogios. Como la mayoría de sus miembros son de avanzada edad, se les llaman también Conjunto de la Longevidad de Naxi.

Las enormes pinturas murales de El Buda Salvador Amida del Palacio de Dabaoji (una reliquia cultural bajo protección del Estado) son muy conocidas en el mundo. Se dispersan en la ciudad antigua y en los quince templos y monasterios. Son de tiempos de las dinastías Ming y Qing. Se caracterizan por una fusión de diversas religiones y escuelas. Las cien imágenes de Buda combinan el budismo han, el tibetano y el taoísmo, y reflejan las características de su cultura religiosa.

En Lijiang se conserva también pictografías de la cultura dongba. Los antepasados naxi usaban esta particular forma de escritura para registrar sus libros canónicos. Es la única pictografía usada hasta hoy en el mundo. Los veinte mil libros que registran la historica y la cultura de millares de años de los naxi, se conservan en bibliotecas de China y otros países de Europa y América. Un texto sobre la danza dongba denominada Cuomo contiene referencias a danzas clásicas, movimientos de salto, utensilios de vestuarios y de instrumentos musicales, etc., valiosos documentos rara vez vistos en el arte coreográfico de China y del mundo.

La Encilopodia Dongba de gran valor para el estudio de la historia y la cultura de esta rica y sugestiva etnia naxi.