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Suzhou o el arte de la jardineria
clásica
Cuando uno se acerca a la ciudad
de Suzhou, lo que salta primero a la vista son sus imponentes murallas,
sus altas torres portones - terrestres y fluviales - y sus exquisitas
pagodas. Aquí reina un silencio absoluto y se percibe un fuerte
sabor de antigüedad. Bella tierra de ensueño.
Situada a orillas del vasto
lago Taihu (Jiangsu), en la parte central del delta del río Yangtsé,
la ciudad de Suzhou es celebrada por su valor histórico y cultural.
En 514 a. n. e. He Lu, rey del Estado Wu, ordenó al cortesano
Wu Zixu construir una muralla alrededor de la ciudad, a fin de instalar
su capital.
Suzhou tiene ya 2500 años
de existencia. En tiempos antiguos, aquí se presentaba un aspecto
verdaderamente próspero: embarcaciones de vela surcaban ríos
y canales, carros halados por bestias discurrían interminables
por las calles, las gentes se aglomeraban en las tiendas de seda,
que hacían buenos negocios– Hoy, la ciudad mantiene todavía
su antigua fisonomía: las vías terrestres y fluviales van paralelas,
los puentes de altos arcos se alzan airosos, casas ribereñas
lucen su elegancia, Cuando uno pasea por los profundos callejones,
le llegan, de vez en cuando, la risa alegre de los pobladores y
los pregones de los vendedores ambulantes. Un espectáculo costumbrista
propio de una tierra como Suzhou, en el sur al río Yangtsé.
La ciudad es bella. Pero lo
que más atrae a sus visitantes son sus jardines clásicos. El
Jardín del Rey del Estado Wu –el más antiguo de aquéllos-
se remonta al período de la Primavera y el Otoño (770-476
a. n. e.) y el jardín de Pinjiang- el primero en aparecer, se
construyó de la dinastía Jin del Este (317-420). La construcción
de jardines en la localidad prosperó a través de la historia
y con ello, muchos jardines adquirieron celebridad por su incomparable
elegancia. Durante la dinastía Ming y Qing, Suzhou fue la zona
más desarrollada de China y la jardinería devino rápidamente
popular. Los jardines, que sumaban entonces unos 200, estaban diseminados
dentro y fuera de las murallas de la ciudad; de ahí provino otro
nombre de Suzhou: “Paraíso Terrestre".
Hoy, varias decenas de estos
antiguos jardines quedan en buen estado de conservación. Los jardines
de Zhuozheng (Administrador Humilde), Liuyuan (Demostrador), Wangshi
(Viejo Pescador), y la Quinta de Verano Huanxiu son los más importantes,
Se distinguen por su hábil diseño, su guan elegancia y su
hondo contenido cultural.
El Jardín del Humilde Administrador
fue residencia privada de Wang Xianchen, censor imperial de la dinastía
Ming. Es el más grande de la ciudad. Está amurallado, mas brinda
un ambiente que ensancha el corazón. Aquí se aprecian islotes
y lagunas, y colinas y edificaciones. Levantadas éstas a
orillas de los lagos y riachuelos, se comunican entre sí mediante
puentecillos. Una larga galería “discurre" por entre terrenos
abiertos. Vistas y paisajes aparecen dispersos, mas infunden en
conjunto un profundo espírtu cultural. “Tanto, que no parece
ser un trabajo humano."
El Jardín del Demostrador
es compacto. Descuella por la hermosa disposición de sus edificios
finamente decorados. Superpuestos, se integran en perfecta armonía.
El Jardín del Viejo Pescador
es el menor. Pese a su limitada área (0,6 hectárea), es un conjunto
compacto de gran factura. Los senderos, que llegan sinuosos a diversos
puntos dignos de ver, parecen interminables.
La Quinta de Verano Huanxiu
es afamada por sus colinas artificiales, montículos acumulados
con piedras del tamaño de un puño. Cuando uno se coloca
en medio de ellos, parece estar rodeado por empinados picos de roca.
El arte de la jardinería
clásica china, no se aparta de la literatura y la pintura a tinta
china. Influido por la pintura paisajista de estílo sugestivo
que floreció durante las dinastías Tang, Song y otras, concede
suma importancia al diseño en su conjunto. Los jardines de
Suzhou destacan por su belleza artificial y natural, y su rico contenido
cultural en perfecta armonía. Los nombres que llevan las edificaciones,
los tableros inscritos, los dísticos, las esculturas y otras decoraciones,
no sólo sirven para embellecer los jardines sino también
constituyen datos vivos para investigar la antigua historia y la
cultura. Así por ejemplo, las obras de famosos calígrafos de
sucesivas épocas históricas que se conservan en los jardines
revisten alto valor artístico.
Los jardines clásicos de
Suzhou construidos, en su mayoría, en épocas prósperas
de la economía y cultura del lugar y representan el máximo nivel
del arte de la jardinería alcanzado en la historia. Se caracterizan
todos por ocupar poco espacio y por recurrir a una serie de técnicas,
con el fin de que los pabellones, torres, plataformas, quioscos,
rocas, estanques y manantiales conformen paisajes de diferente encanto
para cada estación del año. De hecho, la jardinería de
Suzhou alcanzó nivel histórico en la integración de la belleza
arquitectónica con la belleza natural, lo cual le da singular
ubicación en la historia de la jardinería del mundo.
Los jardines clásicos de
Suzhou son obras de un arte multifacético. Intervienen paisajes
y moradas. Su aparición tuvo que ver con el gigantesco creciniento
de la urbe y la escasez de paisajes naturales en la ciudad propiamente
dicha Se trata de un embellecimiento y perfeccionamientos del medio
ambiental por parte de la humanidad en pos de la integración entre
el hombre y la naturaleza.
En 1997, con su encanto único,
los jardines clásicos de Suzhou fueron incluidos por la UNESCO
en la Lista de Patrimonios Culturales del Mundo.
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